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Liderazgo Funcional

2021-10-04 12:09:57

Liderazgo funcional


Algo es funcional cuando es práctico, lo puedo aplicar a cualquier situación que necesito resolver. Es funcional cuando me funciona, marcha, actúa, es operativo, se puede aplicar. Por lo tanto, es efectivo para el momento y situación en que vivo. Cuando decimos “momento”, hablamos del presente, del aquí y ahora. Si transferimos esto a una situación de liderazgo, hablamos de lo que es funcional para aplicar hoy a uno mismo y a nuestro equipo. Es decir, es lo que puedo hacer funcionar en la actualidad con la realidad que me toca vivir en mi equipo, organización o proyecto de trabajo.

¿Para qué ser funcional?


Para ejercer influencia, para construir sentido. Liderar es influenciar, es tomar decisiones que optimicen o mejoren el rendimiento actual. Significa gestionar nuestros pensamientos y emociones para poder tomar decisiones que sean funcionales al momento y etapa de la vida que atravesamos nosotros, el equipo y la organización.

 

Es un estilo de liderazgo que contempla una estrategia, que requiere conexión con variables concretas, para lograr una manera de generar un impacto rápido y práctico en el rendimiento. Permite construir confianza y motivación en el vínculo con uno mismo y los demás. Se focaliza en lo que podemos aplicar hoy, más allá de nuestros deseos y sueños. Es práctico, no teórico.

El objetivo es mostrar cambios, una aplicación inmediata. Este estilo parte de dos premisas: disposición mental y enfoque funcional. Se requiere de una disposición mental para gestionar la calidad de mis pensamientos y emociones, incrementando los recursos cognitivos para contar con más capacidad diagnóstica, y calibrar las emociones para poder transferir esos conocimientos a la acción. El enfoque funcional tiene que ver con una mirada biológica del líder, liderado, equipo y organización; es decir, qué decisiones son las más efectivas para cada momento y las distintas etapas de vida. El liderazgo funcional tiene como objetivo influenciar, haciendo hincapié en lo que da sentido ahora. El liderazgo necesita contar con un dominio de requerimientos técnicos, pero, sobre todo, con inteligencia emocional. Con coeficiente intelectual solo no alcanza. El líder construye camino al andar, requiere de planificación, pero también de un saber improvisar para ajustar la estrategia a la práctica, y, sobre todo, de coraje decisional. Como dice el Dr. Ernesto Gore (2004): “No corregir la estrategia con la acción es una muy mala práctica”. En este sentido, demanda contextualizar, visualizar los momentos generacionales, los desafíos que atraviesa una persona, equipo, sistema u organización; que se desean mejorar. Si hay liderazgo, van a existir progresos en los rendimientos individuales y colectivos. Cuando hablamos de rendimiento, hablamos de mejoras en los procesos, las maneras en las que se hacen las cosas, de las intenciones, de lo que implementamos, de los comportamientos, de cómo jugamos el partido, de los cambios ejecutados. Estamos hablando de lo que sucede, no de lo que deseamos y queda en la teoría. Decimos que hay liderazgo funcional cuando lo hacemos observando las necesidades específicas de un individuo, cuando hay conexión con su GPS emocional. En este sentido, hablamos de la construcción del liderazgo desde lo concreto hacia lo abstracto, nunca al revés. Funcionalmente, significa primero lo primero; como dice Covey (2016): “Un líder tiene que lograr a través de un estilo funcional que se alcancen los objetivos y ejecuten las acciones relacionadas. Para esto se requiere del desarrollo de habilidades duras y blandas”.

REFLEXIÓN


En cada ser individual, habitan dos tipos de líderes: el líder político, que nos invita a soñar, imaginar, idear; y por otro lado, tenemos un líder ejecutivo, que aplica, ejecuta, materializando en la acción lo que en algún momento fue un sueño, para lo cual se construye un camino de prueba y error. Este último, el que toma decisión nes, es el que denominamos líder funcional, que pretende poner la mente a disposición. Si conseguimos centrar nuestras decisiones como líderes en estos aspectos sugeridos, seremos un punto de inflexión en la memoria y en los hechos de nuestros liderados.

 

CARLOS A. SOSA

Consultor de Empresas. Contador Público Nacional.

Mg. Administración de Empresas. Especialista en RRHH y Dirección de Negocios.

Pos título de Neurociencias. Coach Ontológico.

Especialista en Liderazgo y Alto Rendimiento. 

Autor del Libro “Liderazgo 360°”.

 

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