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Cuando la ansiedad te hace almorzar la cena

2021-09-27 10:00:54

Una vez aprendí de un psiquiatra amigo que para empezar a detectar el monto de ansiedad de sus pacientes, realizaba tres preguntas relacionadas con hábitos domésticos para evaluar cómo afectaba el nivel de ansiedad en su calidad de vida. Estas preguntas eran muy simples y terrenales:

1) Cuando estás esperando en el semáforo, y este está aún en amarillo o acaba de pasar a verde, detrás de un auto, ¿tocás bocina para apurar la marcha del otro?

2) En la mayoría de las ocasiones que hacés el amor, ¿lo tomás como un acto de descarga (terapéutico)?

3) Cuando almorzás, ¿pensás en la cena o próxima comida?

Estos interrogantes, no convencionales, ayudan a detectar en situaciones muy sencillas y cotidianas cómo la ansiedad afecta nuestra calidad de vida y el proceso de toma decisiones. Esta anécdota me dejó como enseñanza no solo cómo comenzar a detectar los montos de ansiedad, sino también cómo encontrar en pequeñas cosas la forma de entender grandes problemas.

¿Qué es la ansiedad?
Podemos definirla como una sensación de inquietud, intranquilidad nerviosismo. De acuerdo a la intensidad, la podemos sentir en la boca del estómago y/o una opresión en el pecho, respiración corta (dado que no podemos respirar profundamente) y tensión muscular, que se puede apreciar en la rigidez corporal. Son impulsos automáticos que nos llevan a la acción sin pensar. Se trata de los mecanismos que activan nuestras acciones sin la intervención de la corteza prefrontal, usando solo el modo instintivo emocional. Otra mirada nos lleva a definir a la ansiedad como la preocupación por eventos futuros. Está relacionada con el tiempo en el que queremos lograr las cosas que nos proponemos. Esto significa que la emoción ansiedad tiene la variable tiempo muy presente. Normalmente, la persona con ansiedad tiende a anticiparse a los hechos, es decir, a querer actuar impulsivamente antes de que estos ocurran, como el ejemplo del semáforo o cuando uno quiere almorzar la cena.

Lidere su ansiedad
Los ejemplos enumerados sirven para detectar la intensidad de nuestra ansiedad y darnos cuenta si la misma es funcional. En el mundo actual, donde hay una escasez de iniciativa, de liderazgo y de predisposición para aprender, la ansiedad en punto justo o moderado es efectiva para llevar los conocimientos a la acción y encarar desafíos. Anticiparse a los hechos de manera preventiva, planificada y con consciencia es sumamente saludable; es una especie de entrenamiento mental. Y todo lo que sea entrenamiento o preparación es sano para el cerebro, cuerpo y mente; en definitiva, para recorrer el camino de la felicidad. De esta manera, transformaríamos a la emoción ansiedad en un sentimiento, dado que le sumaríamos una noción cognitiva o consciente a nuestra emoción primitiva. Cuando le sumamos razón a nuestras emociones, las transformamos en sentimientos, y es ahí donde la ansiedad empieza a transitar por la vía de la funcionalidad y del autoliderazgo. Para liderarse a uno mismo o tener un autocontrol emocional, hay que detenerse a observar pequeños hábitos cotidianos que nos indiquen la aparición de una luz amarilla de advertencia de que la ansiedad está entrando en niveles que no son efectivos para nuestro proceso de toma de decisiones y comunicación. Los montos de ansiedad elevados potencian la toma de decisiones puramente emocionales, lo cual es disfuncional si ejerzo un rol que necesita de un equilibrio armónico entre razón y emoción. Esto significa que si tengo que tomar decisiones importantes en mi vida profesional o personal, debo registrar estos pequeños hábitos para que me coloquen un freno que me impida actuar sin darle espacio a la razón, más cuando tengo que ejecutar grandes decisiones. Para ser efectivos con nuestra comunicación, debemos mejorar la escucha activa. Cuando estamos con montos de ansiedad elevados, es como si tuviéramos un tapón en el oído. Escuchar es percibir más interpretar. Las personas escuchamos con todos nuestros sentidos, no solo con el oído. Cada elemento perceptivo incide en la interpretación que realizamos. Interpretar es dar sentido a lo que una persona está diciendo. Esto implica que si el nivel de ansiedad es muy elevado, tendrás muy pocas posibilidades no solo de oír, sino, aún peor, no interpretarás el significado de lo que quiere transmitirte tu hijo, esposa, colaborador, amigo, jefe o cualquier rpersona que desee vincularse y comunicarse con vos. Esto es igual a estar presente corporalmente y con la mente en otro lado. Los niveles de ansiedad óptimos o funcionales son aquellos que mantienen alineados, en el mismo momento, cuerpo y mente.

Herramientas para moderar la ansiedad
1. Corporal: esto requiere moverse para inyectar oxígeno a tu cabeza y generar endorfinas. Se puede realizar haciendo ejercicios de respiración para activarnos emocionalmente, caminando, haciendo actividad física, etc. Si detectás algunos de los hábitos señalados arriba, movete.
2. Mental: separá las preocupaciones por eventos futuros de las reales. Una preocupación por un evento futuro es tener que rendir un examen o tener que hacer un viaje tal día a tal hora. Esto va a suceder, es cierto. Un evento futuro irreal o imaginario es pensar que me pueden secuestrar, que puedo perder el trabajo o fundir mi empresa; podría suceder, pero ¿qué nivel de probabilidades existen? Esto lo ponemos en el plano de lo imaginario.
3. Técnica: usá una agenda para marcar prioridades, comenzá la semana con un fin en mente.

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