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¿Quién genera impacto realmente, las empresas o las personas? Reflexiona

2021-05-27 08:13:23

Los objetivos de desarrollo sostenible (SDGs de su sigla en inglés Sustainable Development Goals) fueron definidos por las Naciones Unidas en el año 2015 para ser alcanzados en el 2030. Todos los países del mundo acordaron trabajar para alcanzar 17 metas muy claramente definidas, algunas de las cuales se refieren directamente al mundo laboral y todas son afectadas, en mayor o menor medida, por el entorno económico generado por las empresas y por las personas.

 

Estos objetivos nos afectan a todos, y todos tenemos responsabilidad de contribuir a su consecución. Este es el impacto que la humanidad requiere para demostrar que no solo podemos destruir el mundo, sino que también podemos preservarlo. Es cierto que las personas son las que se convierten en agentes de cambio a través de sus actitudes y comportamientos respecto de lo que nos rodea. Las acciones de los individuos se desdoblan en dos tipos: aquellas que son realizadas con recursos personales o familiares (la compra de un coche ecológico, usar una bolsa de tela en vez de pedir una de plástico en el supermercado, etc.) y aquellas que son realizadas con recursos ajenos o delegados (de empresas o públicos).El apalancamiento de éstas últimas es notable. De la misma forma que más del 90% de los productos que usamos o consumimos son producidos o terminados sólo por el 25% de los trabajadores del mundo, el uso de los recursos ajenos tiene un impacto exponencial en la sociedad y en el medio ambiente.  Según el informe de Inversión Sostenible de la Alianza Global para la Inversión Sostenible (GSIA de su sigla en inglés), el crecimiento en la inversión sostenible a nivel mundial creció un 25% entre 2014 y 2016. Mientras este dato es esperanzador, aún queda mucho trecho que recorrer. El mismo informe puntualiza que solo el 26% de los activos del mundo están siendo gestionados en base a criterios de inversión sostenible.  Mientras la sociedad debe cobrar consciencia acerca del poder de impacto colectivo del comportamiento individual, en el entorno de las organizaciones, estos impactos (sean económicos, sociales o medioambientales) son financiados por las empresas, generando un efecto mucho mayor y a más corto plazo. Es por ello por lo que cuando se trata de generar impactos relevantes, es necesario incorporar la planificación de éstos y su rol en el entorno de la empresa a través de modelos de gestión que los hagan sostenibles en el tiempo. Para ello, deben formar parte del plan de negocio. ¿Cómo sería un modelo de gestión que cambie la relación puramente económica entre la empresa y la sociedad a través de las personas? Los modelos de gestión responden a los grandes lineamientos y principios de los fundadores de las empresas. Normalmente están definidos en las muchas veces olvidadas misión y visión del negocio. Éstas últimas, representan los pilares fundamentales sobre los que se cimientan los objetivos del mismo. Todos los negocios deben ganar dinero, de lo contrario tarde o temprano perecen, por lo que “ganar dinero” no debería ser nunca un objetivo de negocio ya que es su necesidad vital. Los verdaderos objetivos de negocio son aquellos que definen cuánto queremos ganar y cómo lo vamos a ganar. En el cómo, es donde reside la diferencia y la capacidad de generar impactos trascendentes. Los modelos de gestión necesarios hoy y de obligada incorporación en el mañana, son aquellos que van más allá de los beneficios. Son los que incorporan, a la necesaria esfera de la sostenibilidad económica, las de la sostenibilidad social y medioambiental. ¿Cuál es la contribución de mi producto o servicio a la cuenta de resultados de la empresa?; ¿y a la sociedad?; ¿y al medio ambiente? ¿Cómo voy a medir dichos impactos? ¿Cómo haré que la sociedad y mi mercado los conozca para que me apoye en el proceso? Para ello, es necesario romper con un mito, aquel que tantas veces oímos de que no se puede ganar dinero haciendo el bien. Es una falacia pensar que ganar dinero haciendo el bien significa especular con las necesidades de la gente. Si no hay recursos económicos para satisfacer las necesidades de la gente, ¿cómo hacemos para resolverlas? ¿De dónde provienen los recursos económicos? Nos guste o no, los recursos económicos provienen de la productividad de las empresas. El dinero público proviene de la productividad de los agentes económicos liquidada en forma de impuestos para fines para los que los gobiernos de la gran mayoría de los países se siguen demostrando incapaces de gestionar eficientemente. Las personas, en su doble rol de consumidores y gestores de presupuestos de las empresas, deben asumir esa responsabilidad de apalancarse en los recursos que gestionan para ir más allá de los beneficios puramente monetarios. Los beneficios económicos son los que garantizan la sostenibilidad de las operaciones que satisfacen las expectativas de los accionistas. Las necesidades de la sociedad y de mejora del medio ambiente, deben resolverse de manera convergente, a través de proyectos rentables, que den el aire que las empresas necesitan para vivir y que permiten que los beneficios no económicos que generan sean sostenibles en el tiempo. ¿Irás más allá de los beneficios en tus planes para el 2022?

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